En invierno las aves migran hacia el sur, buscando un clima mas benigno. Las mariposas monarca viajan hacia ese pequeño paraíso perdido en Michoacán donde se reproducen y continúan con el ciclo de su vida.

Nuestras aplicaciones de repente tienen que migrar también, tal vez buscando un mejor server, o buscando acomodarse mejor dentro de la nuestra granja de servidores y la causa mas común es la liberación de un sitio. Ese glorioso paso de desarrollo a producción donde todo mundo alza sus copas y brinda por el nacimiento de un nuevo sitio, o no.

La migración comprende varios pasos:

  1. Estudio del server donde el sitio va a alojarse. Esto también comprende el tener todas las claves, llaves o accesos necesarios para cumplir el objetivo. Es crucial contar con toda la información posible antes de completar este punto. Es muy frustrante darse cuenta a la mitad de una migración que no se tiene el acceso a la base de datos y que la única persona en el universo que cuenta con ella salió a la tienda y regresa en dos horas.
  2. Congelamiento del sitio. Esto es, el sitio no puede ni debe aceptar más datos y/o modificarse de alguna manera. Este es el momento en el que se agarra el paquete y se mueve hacia otro lado. Si después de congelar el sitio hay modificaciones, estas ya no se encontrarán en el nuevo servidor. Desde el punto de vista del usuario, al no ver estas modificaciones, te culpara de que la migración no fue completa, de que su café se enfrió y hasta del fin de los tiempos. Ahórrate una segunda migración y asegúrate de que el usuario sepa y entienda que por el momento no se aceptaran más cambios hasta que el sitio quede en su nueva casa.
  3. Una vez teniendo toda la información, empieza la migración: Hay servicios de hosting que cuentan con herramientas automatizadas para realizarla. Incluso en algunos es tan fácil y rápido como escribir la IP del server origen, login, password, elegir el dominio a migrar y prepararse una taza de café en lo que la herramienta trabaja para ti. Si no se cuenta con estas herramientas, entonces lo mejor es pasar el sitio, una cosa a la vez. Los archivos (la casa prefiere hacer un tgz en el server origen, así se conservan los permisos, carpetas, etc., que el sitio requiere intactos), base o bases de datos requeridas, y puede que configuraciones especiales. Pasar cuentas de correo, si existen, etc. Una cosa a la vez.
  4. Esto es muy importante, también hay que apuntar los DNS de los que ya hemos platicado, hacia el nuevo server. Si no, nadie va a saber donde vive ahora el sitio. Por favor, siempre hay que recordar el periodo de refresco de los servidores. Pueden ser de cinco minutos a 72 horas.
  5. Cuando todos los elementos se encuentren en su nueva casa y los DNS apunten hacia el nuevo server, sigue la parte emocionante del asunto, equivalente a prender las luces del arbolito de navidad por primera vez o encender una computadora recién salida de la caja y que todavía huele a nueva, esto es, apuntar un navegador hacia el dominio que acabamos de migrar.
  6. El último paso es revisar. Revisar que el sitio este completo, que se conecte a su base, que no existan imágenes o ligas rotas, que todas las llamadas a funciones sean contestadas, que las carpetas tengan los permiso adecuados. Revisar que funcione “lo de adelante y lo de atrás”, o sea, la parte del sitio que va a ver internet y la parte administrativa o admin.

Una buena migración debe de ser completamente transparente para el usuario y para el resto de internet. Una vez que te hayas asegurado que todo funciona como debe de ser, guarda otro respaldo para ti para futuras referencias y borra el sitio del server original. Misión cumplida.

Saludos!
E.C.V.