Cuando era niño, mis papás entraron en la onda “Vamos a hacer que los niños aprendan a tocar un instrumento musical”. Una decisión muy acertada y que recomiendo mucho. Un niño aprende coordinación, agilidad y además criterio propio.

El instrumento escogido para nosotros fue el acordeón. Éramos muy pequeños como para poder agarrar bien una guitarra y pues en la casa no había espacio para un piano. Y ahí andábamos, mi hermano y yo yendo a tocar a una casa en la colonia Florida con la maestra Meche. Nos presentamos en un par de recitales en la sala Chopin de la Cd. De México.

(Poniendo el Fast Forward)

Adolescente ya y siendo fan de Depeche Mode, me entraron las ganas de aprender a tocar los teclados. Le encargue a un tío que venía de vacaciones a McAllen un tecladito Casio que seguramente serviría para mis fines y mis papás me inscribieron en la Academia Yamaha. Esa que esta sobre Insurgentes, enfrente del Parque Hundido. Aprendí a usar y a programar Sintetizadores Yamaha en aquel entonces.

(Un poco más de Fast Forward)

Dominando ya mi tecladito Casio y conectándolo al estéreo de la casa, fui capaz de realizar algunas composiciones sencillas. Mientras tanto, un vecino, el Cakes (así era su apodo, su historia, es otra historia) ahorró para comprarse una guitarra Ibanez negra de 5 pastillas, pedalera y un pequeño amplificador. Así, ya teníamos guitarra y con el teclado podría yo simular el bajo, un pequeño piano y las percusiones.

La Guitarra del Cakes

La Guitarra del Cakes

De repente el tecladito Casio me quedo pequeño. Yo quería algo más. No podría ser una guitarra porque tengo los dedos muy gruesos como salchichas, el teclado ya me había aburrido y olvidemos la batería, mi coordinación no da para cuatro extremidades. Entonces decidí que lo que tenía que comprar era un bajo.

Vendí mi carro (Un Renault 5 negro) y compre una pequeña joya: Un Yamaha RBX-300 color cereza. Me alcanzo para comprarle su estuche, un par de pedales, cables y un amplificador Fender. El pequeño problema era que yo no tenía idea de donde estaban las notas en el brazo de una guitarra o de un bajo. Necesitaba clases. Y ahí voy. A la escuela G. Martell. Esto en 1992.

El mío es rojo cereza

El mío es rojo cereza

Creo que fui de los primeros alumnos, todavía estaban en una casita pequeña enfrente del Metro Copilco y no existía el edificio en el que están ahora. Ahí aprendí a tocar la Guitarra Eléctrica con Ricardo Torrentera y por fin Bajo con Héctor Ortiz. Ellos dos estaban en un grupo llamado Ventanas Rotas, no sé si todavía exista.

Ahora sí, teníamos guitarra y bajo. Pero faltaban las percusiones. El tecladito todavía servía, pero se empezaba a oír muy artificial ahora que teníamos guitarra y bajo de a deveras. Entonces llego el otro vecino: el Pox (otra historia para otro día). Nos lanzamos a Bolívar en el centro y compró una bonita batería Pearl.

La del Pox era roja.

La del Pox era roja.

Por fin Laberinto se encontraba integrado. Yo componía, el Cakes metía algunos arreglos y el Pox nos divertía. El Pox era un caso curioso: jamás tomó una sola clase de música, aprendió a tocar la batería de puro oído.

A mediados de 1994, dentro de la Feria Universitaria del Disco en la UNAM, se organizó el Primer Encuentro Universitario de Rock. Entonces nos trajimos al Gordo para que cantara y al Perro para que tocara el saxofón. Nos presentamos en la Facultad de Ingeniería donde yo estudiaba, así que porras, si tuvimos.

No ganamos, pero obtuvimos mención y Diploma

De ahí tuvimos algunas presentaciones en fiestas, algunos eventos, la boda de un amigo (jejeje) y algunas cosas grandes ante público de 200 a 300 personas. Nada espectacular, pero muy divertido. Ah! También tocamos un par de veces en la azotea del edificio donde vivíamos (nos bajaron en la ultima porque estábamos preparando unos bulls fabulosos, nuestros papás no aprobaron la idea de que estemos ebrios en la azotea).

(Fast Forward de nuevo)

Siendo otra vez tres integrantes y en el declive del grupo, nos juntábamos los fines de semana para tocar solamente covers. Principalmente música de los 80s y la tocábamos solo para nosotros. Hasta que llegó la vida y la vida nos merendó.

El Cakes se vino a Estados Unidos a trabajar para General Electric, el Pox se mudó a Monterrey y yo me fui primero a Missouri y para acá.

Deje mi bajo en México. De repente lo extraño muchísimo. De repente me entran ganas de aventarme unos cuantos Walk bass y unas escalas. Pero costaría una fortuna mandarlo para acá. Ni modo. Pero tengo substituto: Guitar Hero y Rock Band. Desde que los descubrimos somos fans mi esposa y yo, ella tocaba Guitarra Clásica y ahora siempre toca las partes de guitarra. Yo, obvio, el bajo, pero últimamente he estado medio aprendiendo a tocar la batería de esa cosa. Ahí la llevo, creo….

Dice la publicidad de estos juegos que son para que sientas lo que es estar arriba de un escenario. Conmigo no funciona así, más bien a mi me trae recuerdos. Ya estuve ahí.

Aquí, un par de ejemplos de aquél entonces. Del año de 1992 y grabados en una de esas Panasonic de una sola bocina. No tienen ninguna edición ni arreglo.

[audio:http://chaco.laberintobbs.com/wp-content/uploads/2009/03/11-laberinto-11.mp3] [audio:http://chaco.laberintobbs.com/wp-content/uploads/2009/03/12-laberinto-12.mp3]

Saludos!
E.C.V.