Pedrito se encontraba en casa jugando con una cosa misteriosa que había encontrado en el sótano de la casa de sus abuelos. Su mamá le pidió que si quería ganarse un dinero este verano escombrara ese lugar y tirara toda la basura que encontrara.

La cosa misteriosa era una caja que había sido blanca alguna vez, con varios focos de color rojo en el frente y cables en la parte de atrás. También tenía escrito en la parte del frente una leyenda que decía “Hayes” y números y algunas letras.

Como no supo para que servía esa caja, corrió con su mamá y le pregunto:

– Mamá, que es esto?

– Debe de ser basura, Pedrito, ponlo en la bolsa que ya va a pasar el camión de la basura en un rato.

– Pero mamá, esto estaba en el sótano de los abuelos, parece importante, que será?

– No lo sé Pedrito, pero parece ser que perteneció a tu abuelo, ya sabes cómo le gustan esas cosas, por que no vas y le preguntas?

– Bueno, voy para allá.

Pedrito regreso a la casa de sus abuelos y los encontró viendo la televisión.

– Abuelo! Que es esto?

El abuelo quito la mirada del televisor, molesto como siempre por verse interrumpido (Pedrito sabía que su abuelo era un gruñón, pero la curiosidad le gano esta vez) y por primera vez en muchos años, la cara se le iluminó.

– Donde encontraste eso?

– En el sótano, recuerdas que mi mamá me pidió que lo limpiara y sacara la basura?

– Si, lo recuerdo. Lo que no recuerdo es que poseyera uno de esos todavía. No sabes qué es?

– Nooo, por eso vine a preguntarte.

– Ah, bueno, eso Pedrito, es un módem.

– Y que es un módem?

El abuelo presintió que estaba al inicio de una de esas sesiones de preguntas-respuestas que tienen los niños de la edad de Pedrito, sin embargo, la molestia ya se le había pasado.

– Un módem servía para comunicar unas computadoras con otras.

– No es cierto – dijo Pedrito – Las computadoras de la casa no usan cables, y mucho menos cajas. Mi papá dice que se comunican por el aire.

– Si, ahora, pero hace muchos años, lo hacían con esas cajas.

– Y como?

El abuelo suspiro. Miro a la abuela, rogando clemencia para que le quitara el niño de encima, pero la abuela le contesto con esa mirada que desde hace muchos años significa “A ti te preguntaron. A mi no me metas en tus líos” y una sonrisa de complicidad, con el niño.

La abuela apagó el televisor y se dispuso a oír la historia que, es cierto, ya había escuchado muchas veces, pero que le fascinaba porque sabía que hacía muy feliz al abuelo. Además, ella también aparecía.

– Mira Pedrito, hace muchísimos años. Antes de que tú nacieras y antes de que nacieran tus papas, existían computadoras, aunque la mayoría de la gente solamente las usaba como máquina de escribir. Pero también existían los módems, y con ellos, los BBS.

– Y que es un BBS?

– Un BBS era un sistema, muy parecido a lo que es Internet. De hecho puedes decir que es el papa de Internet. Tú podías conectarte a estos sistemas a través de la línea telefónica…

– Uuuuhhhhh….

– Pedroooo…

– Ok.. ya está.

– Ok. Dependiendo del número de líneas telefónicas que tenias, ese era el número de usuarios que podían conectarse al mismo tiempo. Muchos de esos sistemas eran producto de lo que se le llamaba “amor al arte”. Eran gratis, y por lo mismo, no había dinero como para tener muchas líneas telefónicas.

– Pero cuéntale al niño como empezaste con el tuyo. – Dijo la abuela.

– Si, voy, voy. Mira Pedro, yo no tenía dinero como para comprar una línea telefónica aparte, así que, con permiso de tus bisabuelos, usaba la línea telefónica de su casa. Pero solamente en las noches. El BBS abría a las 10 de la noche y cerraba a las 7 de la mañana. Les llamaban BBS nocturnos.

– Órale, y había gente que se conectara a esa hora?

– Claro! Entre el circulo que los conocía, los BBS eran muy populares. Así que a pesar del horario, el BBS contaba con una buena base de usuarios.

– Y no dormías?

– Claro que si dormía, vigilaba un rato el sistema, hablaba tal vez con uno o dos usuarios y luego dejaba el sistema encendido toda la noche. En las mañanas lo apagaba para irme a la escuela.

– Y siempre estuviste así?

– No. Tiempo después, junto con un vecino, nos asociamos y ya pudimos comprar una línea telefónica propia. Entonces el BBS se convirtió en un BBS 24 horas. Gratuito todavía. Como te dije hace rato, era puro amor al arte. Era mi entretenimiento y mi diversión.

– Y que había ahí dentro?

– Huy! Pues mira, teníamos foros de discusión. Zonas donde se encontraban las últimas versiones shareware de programas y juegos. Ya sé que vas a preguntar que es shareware, eran versiones de demostración. Si te gustaba lo que veías, comprabas la versión completa. Pero había algunos que estaban lo bastante completos como para divertirse un buen rato. También teníamos juegos en línea. Todo esto dentro de una computadora que arme con algunas partes mías, y otras que me habían regalado. El disco duro estaba apoyado en una cajetilla de cigarros.

– Oye, todo eso que me dices, lo tiene Internet, excepto, los cigarros…

– Claro, eso salió de ahí.

– Ejem…. – dijo la abuela.

– Ah, sí. Conocí a tu abuela ahí. Ella era uno de mis usuarios, en poco tiempo fue administradora del sistema y posteriormente, tu abuela. JA!

– Eah! El abuelo!!!!

– Y así fue como sucedió Pedrito. Entonces, esa caja que tienes ahí es lo que permitía a las computadoras de los usuarios conectarse al BBS. Eso es un módem.

– Puedo quedarme con él? – Pregunto Pedrito sabiendo de antemano la respuesta.

– Claro que sí. Solo que guárdalo bien, y no permitas que lo vea tu madre, o va a querer tirarlo. Quien sabe de dónde saco esos genes que todo lo quieren tirar. – Dijo el abuelo mirando de soslayo a la abuela.

Pedro regreso a su casa y le conto toda la historia a su madre. Ella ya la conocía. El abuelo, también se la había contado alguna vez.

E.C.V.