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Antier íbamos mi esposa y yo de regreso de su trabajo cuando vimos una patrulla muy cerca de nosotros. Cuál fue nuestra reacción? Vámonos con calma, volteemos para otro lado. Tratando de pasar inadvertidos, pues.

Y fue cuando le dije: “Oye, por qué nos estamos tratando de esconder de la patrulla?” No tienen por qué pararnos si no estamos haciendo nada mal. Tenemos licencias del estado de Texas, el coche está en orden, tenemos seguro, no estamos manejando a más velocidad de la permitida. Esto ya no es el D.F.

Moles. La frase clave.

Una de las más infames herencias que nos dejó el vivir en el D.F. fue esa paranoia colectiva hacia la policía. Uno no sabe si nada más lo van a parar para tratar de sacar para el chesco, o si de plano lo van a bajar, golpear y/o desaparecer. Al menos un ratero roba por necesidad, la policía roba para satisfacer la cadena de corrupción en la que se encuentra metida. Y eso es más grave todavía. Hay que cuidarse de los rateros y de la policía.

Ayer llevé el coche al servicio. Ese carro se quedó con una alarma que le pusieron en México. Es del tipo imán que hay que poner en un lugar para poder arrancarlo. Y había que ponerle esa alarma, o no lo aseguraban. Bueno, ahora hay que explicarle a la gente de lo que se trata la alarma. La señora que recibe los coches, después de explicarle, me dice sorprendida: “Es que nunca había visto una de esas”. Claro que no. Es otra de las herencias infames del D.F.

Yo espero que algún día podamos curarnos de esa paranoia. Al menos ya no me muero de la preocupación cuando ella anda sola en la calle. O cuando salimos al cine a las funciones de estreno de media noche.

Tres asaltos y un secuestro express para mí. Un secuestro express para ella incluyendo pistolas y robo de carro (todavía no entendemos para que un ratero iba a querer un Ford Ka) nos hicieron así.

Saludos!
E.C.V.