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Sí, soy bien palomero. Soy fan de los balazos, grandes explosiones, naves interestelares, espías, super héroes y mucha acción. Por lo que ir al cine constituye una de mis más grandes aficiones y por lo mismo, conlleva un ritual definido a través de los años, y que cualquier quebranto del mismo puede llegar a ponerme muy mal.

Advierto que estas reglas son muy importantes para mí y tal vez puedan rayar en la sociopatía (si, ya me lo han dicho) o en la mamonería absoluta. He dicho.

  • Hay que ver los horarios disponibles para la película deseada desde temprano. Así se puede planear el día y evitaremos los tan molestos contratiempos.
  • De preferencia hay que ir al cine en un horario NO conveniente para los niños. La experiencia nos dicta que un chamaco de menos de 18 años NO sabe comportarse en un ambiente cerrado. Ojala y los padres dejaran de llevar a los menores al cine hasta que estuvieran en la Universidad. Los horarios recomendados son las funciones de media noche de estreno o los domingos la primera que haya.
  • Hay que comprar los boletos en Internet. Muchas veces no es necesario porque las salas no se llegan a atascar, pero esta acción provee una gran paz mental.
  • Llegando al lugar escogido para ver la película, nos meteremos a la sala, o en su caso, si existe, nos formaremos en la fila. NO hay que llegar al cine y enfilarse a la dulcería. Lo más probable es que haya filas más grandes y se perderá la oportunidad de encontrar un buen lugar. Todavía no entiendo la obsesión de procurarse alimento antes de procurarse un buen lugar. Uno va al cine a ver la película, no a comer. Eso es opcional. Para comer, mejor un restaurant.
  • El lugar donde hay que ver la película es la parte más importante de la experiencia. En medio, no muy atrás porque nos perderíamos el sonido de las bocinas traseras, ni muy adelante para no ver la película con la misma sensación que se tiene al ver un edificio desde la puerta de la Planta Baja. La fila ideal es aquella donde se puede ver de frente a los actores a la altura de los ojos cuando les hacen una toma de cuerpo completo.
  • Ya sentados, ahora sí, vamos por el chocolatito, el Icee, el refresquito, los nachos, lo que sea. Asegurado el lugar, ya no hay problema.
  • Hay que regresar a tiempo para ver los trailers de lo que viene.
  • Una vez que empieza la película solo es cuestión de esperar a que no nos toque la señora con pants de nylon que hacen ruido en cuanto se mueven, o los adolescentes que escriben mensajitos de texto mientras esta la película (a que vinieron, anyway?) o chamacos gritones.
  • Al salir hay que recorrer los pasillos para ver los posters también de las películas que vienen.

Con esto se maximiza la experiencia (al menos, en mi experiencia, je) de ir al cine. Se que algunos de los puntos son duros y tal vez fuera hasta de la razón de la persona promedio, pero, el cine no es barato y menos por estos lares, un boleto para una sala normal cuesta $7, para 3-D cuesta $12 y para sala Imax anda en los $15. Por qué dejar que un chamaco baboso eche a perder la experiencia solo porque lo llevaron a la fuerza? No. Hagan cuentas.

Saludos!
E.C.V