Ya no es noticia, pero si material para un momento de reflexión.

Yo solamente poseo un producto de Apple: Un iPod Touch 64G de 3a generación. Y sobra decir que me ha hecho muy feliz. Me acompaña cuando voy solo en el coche. Me entretiene cuando espero a que la persona amada salga de trabajar. Me permite ver una película, me deja programar lo que saldrá en TV y sé que no lo podre ver “en vivo” y leo las noticias mientras tomo café.

Si se me antoja tener algún día una Mac, desafortunadamente, no me sirve mucho para el trabajo, entonces no es prioridad. Un iPad? Bueno Jobs logro algo que me sorprendió en su momento. Desee tener uno cuando no sabía aun que era. Condenado malandrín… Me emocionaban sus keynotes y me hace esperar el siguiente upgrade con su correspondiente ritual de apretar el botón que revisa si dicho upgrade se encuentra ya disponible.

Se le va a extrañar, pero se le va a extrañar aun mas lo que pudo haber sido. Ahora que el Capitán no está, no sabemos cómo se va a mover el barco y nunca sabremos hacia donde tendría que haber llegado el mismo barco. Esa incertidumbre es lo que me está pegando en la parte trasera de la cabeza. Que producto tendría que haber salido en el 2012? Y en el 2015? Y en el 2030?

Ahora, no se confundan, sé que Jobs no hizo el diseño del aparato, y tampoco la circuitería que vive en su interior y dudo mucho que se haya puesto a dibujar icono por icono, pero el dirigió y aprobó. Y es lo importante. Sabía lo que quería y lo exigió, nada menos. Tenía un puente donde no cabía la mediocridad.

One more thing…

Gracias, tío Steve.

I.