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De nostalgia
Posted by El Chaco Veloz in Para Leer on April 30, 2009
Hoy que ando de nostálgico, me acorde de mis cuates de la primaria-secundaria-prepa-universidad. Igual que todos los muchachos de esa edad, teníamos nuestros compañeros, cuates, más que hermanos. Éramos cuatro los inseparables: El Perro, el Gordo, el Chivo y yo.
Al Perro lo conocí en cuarto grado de primaria, estuve con él en la escolta y el si fue al paseo Hidalgo-nomeacuerdoque en sexto grado. Yo me negué a ir, nunca me gustaron los premios oficialitos y esas cosas. Pasamos a la secundaria y a la prepa juntos. Bueno, esto último no es forzosamente cierto, si estuvimos en el CCH Sur juntos, pero nunca en el mismo salón.
El Perro es un gran fiestero y excelente bebedor. Cuando íbamos a fiestas el me recibía con un bati-vaso (alguien recuerda los bati -vasos?) con Appleton, coca y agua mineral. Hielo tipo raspado. Maldito, siempre supo mi punto débil. Cuando salíamos de campamento o a la cabaña del amigo Gordo, era el que siempre estaba dando lata: “Vamos a jugar fut, vamos a caminar, vamos a correr, vamos a nadar”. QUE???? Son las 6 de la mañana! No Jodas!!!. “Si Chaco, pero quiero ir a nadar”. Adiós, le decía y me volvía a encobijar.El Gordo… ah, el Gordo es un gran personaje: Era el mismísimo rey del arrabal y malevaje. Jugador incansable de cartas, dados, dardos, domino, y gran vividor de la vida, además de que McGyver le hacia los mandados. Y a pesar de esto, era el más prudente de los cuatro. Sabía cuando se podían hacer cosas y cuando no. También tuvo el primer auto en el que nos podíamos desplazar. Era conocido como el “Volare del Amor”.
La cabaña donde íbamos en vacaciones está situada en un lugar llamado Machali, está ubicado cerca del Popocatepetl, pero más del lado de Cuautla. Así que tenía un clima insuperable. El me enseno a beber pulque, a contar puntos en las fichas y a tirar los dardos.
El Chivo era el Chivo, porque le va a las Chivas. Más lógica no podría tener. La vida era menos complicada que ahora. El Chivo era el que ponía la música en las reuniones y/o fiestas, pero era incapaz de dejar una canción completa. También era el que se ofrecía a preparar las cubas, tequilas, brandys, etc. Le gustaba hacerlo y con el paso del tiempo creo que lo hacía para divertirse a costa de nosotros. Porque nunca se emborracho.
Así era la vida, y era buena. Hoy, el Perro está felizmente casado con un hijo, y según me han dicho, espera el segundo. El Gordo… ignoro si está casado o que hace. Y he visto algunas fotos del Chivo en Facebook. Ya no tiene pelo.
Hace más de 5 años que no los veo. Yo confío en que cada uno de ellos este bien. Y de verdad, espero que algún día podamos regresar a esa cabaña, tal vez más viejos, tal vez más expertos, tal vez con medicinas, pero con un vaso de Appleton, coca, agua mineral y hielo tipo raspado. Y que tiremos las colillas al piso imaginando que el mañana no importa, como hace 12 años que no lo hacemos.
Saludos!
E.C.V.


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