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Hace 28 años mis papás me llevaron a ver una película (o yo los llevé, no me acuerdo bien) donde salían las primeras animaciones digitales. Era un niño de 10 años y ya había tenido acceso a computadoras gracias al padre (físico de la UNAM) de un compañero de la primaria. Por lo que gocé como nunca el aprender que adentro de una computadora había vida. De acuerdo, tal vez a esa edad no entendí la evolución campbelliana del héroe llamado Flynn ni sus implicaciones religiosas (eso vendría después), pero había motos que corrían a velocidades sorprendentes, tanques, peleas de gladiadores y un hacker que era transportado a este mundo digital.

Salí del cine corriendo montado en una moto imaginaria volteando hacia atrás para ver si salía el haz de luz contra el que chocan los enemigos. Nunca apareció, pero eso no quito la diversión del momento.

Podría arriesgarme y decir que Tron fue uno de los elementos que influenciaron la decisión acerca de qué carrera tomaría, y no me equivocaría. Desde hace años se que los programas que hago llevan un poco de mi (a veces me paso conmigo mismo cuando comento líneas, pero nunca se me olvida quitarlos para que nadie más vea) y la manera en que se mueven en la memoria de un servidor bien podría parecerse a un Solar Sailer brincando de buffer en buffer. Hay gente que programa todavía por gusto y no por encargo de vez en cuando. Y eso es bueno.

28 años después entiendo el discurso de la película. Entiendo los motivos de cada personaje y las consecuencias que conlleva cada acción. La parte del Flynn mesiánico y el asombro que le profesan los demás programas al descubrirlo como un Usuario, como el creador de todo lo que existe. Y 28 años después estoy a un par de horas de ver la continuación de la historia.

Estoy esperando ser feliz durante un par de horas. Espero líneas con technobabble. Espero ver cómo ha evolucionado ese mundo durante 28 años. Y espero que esta película me hable como lo hizo la primera. Desde ahora siento que mucha gente va a salir decepcionada y tal vez un poco enojada. Decía una reseña en un periódico de Seattle: “Tron es como ver un videojuego que uno no entiende”. Más claro no podría ser, tal vez no le hable a mucha gente y se sienta perdida, tal vez la frustración se convierta en enojo al no saber que es una Torre I/O porque además, nadie se los va a explicar.

Si creo que esta continuación polarice opiniones. Pero también me doy cuenta de que depende mucho de quien emita su opinión. He leído periodistas y reseñadores que la califican pésimo, pero también programadores y gente de sistemas que la aman. Dime a que te dedicas y te diré que calificación le pones.

En fin, ya veremos en la segunda parte de este post, que será cuando la haya visto. Me parece bajo calificar algo sin haberlo visto antes.

Saludos!
E.C.V.